6/5/11

Y por eso me odio:

Salir corriendo. Huir a 200 km/h por una autopista a ningún sitio. Donde ni el miedo, las sombras, o los días lluviosos lleguen. Ni nadie, solo yo. Donde la gente no se pueda reír de mí, ni tu. Donde me olvide de que me has engañado durante muchos años. Donde no vea tu cara en cada espejo ni tu mirada en cada retrovisor. Donde el silencio ocupe todo. Donde mis gritos sean el único sonido. Donde los niños sean inmortales. Donde las luciérnagas duerman eternamente. Y sigo encerrado en esta habitación.
Sola.
Llorando. 
Esperando. 
Suplicando

Imaginando que todo es una broma,  un mal chiste. Donde tu me mires con ternura y yo te abrace hasta que nos convirtamos en uno. Donde nadie me juzgue ni me odie. Ni me ignore. Donde tu me seques las lágrimas a besos. Donde la verdad sea todo lo que tenemos. 
Y sin razón, de repente sonrío. Sonrío por lo estúpida que soy, por lo infantil que soy. Me río de mi misma. Del mundo. De ti. De todo. Me río y recuerdo las películas de princesas en las que el príncipe siempre las quería y las esperaba. Una decidida Cenicienta, una encantadora Blancanieves, una valiente Jasmin, una  dulce Bella Durmiente.

ILOVEYOU
Y por eso me odio

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