Sola.
Llorando.
Esperando.
Suplicando
Imaginando que todo es una broma, un mal chiste. Donde tu me mires con ternura y yo te abrace hasta que nos convirtamos en uno. Donde nadie me juzgue ni me odie. Ni me ignore. Donde tu me seques las lágrimas a besos. Donde la verdad sea todo lo que tenemos.
Y sin razón, de repente sonrío. Sonrío por lo estúpida que soy, por lo infantil que soy. Me río de mi misma. Del mundo. De ti. De todo. Me río y recuerdo las películas de princesas en las que el príncipe siempre las quería y las esperaba. Una decidida Cenicienta, una encantadora Blancanieves, una valiente Jasmin, una dulce Bella Durmiente.
ILOVEYOU
Y por eso me odio
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