Y te esperé detrás de la puerta, como aquella canción que escuchamos juntos. Te esperé porque creí que saldrías a besarme, inspirado por la letra de la canción. Pero no lo hiciste. No fuiste lo demasiado valiente para salir y plantarme cara, ni para hacer tuya la letra. No fui lo suficiente mente valiente para irme y no hacerte caso, y no hacer caso a aquella triste canción en la que la chica siempre espera. Pero sigo aquí, esperando detrás de la puerta a que me des uno de tus besos, o a que la canción cambie de letra...
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